lunes, 24 de marzo de 2014

UN MÁGICO ORGASMO>QUINTA LUNA>CAPITULO UNO

"Extreme makeover"


     Brittany una vez más padece cambios notables en su físico, durante su quinto ciclo menstrual sufre una ligera depresión que la pone a llorar por casi los tres días que duro, y el "casi" es ocupado por el trance en el que entra cada que inicia una luna, el cual cada vez dura más tiempo, como si con cada luna la magia invadiera un poco más el ser de la chica igual que un parásito a su huésped.





     El llanto de la chica no era injustificado, la tristeza de no poder estar con la persona de la que se había enamorado la hacía sentir sumamente infeliz, la ironía más grande de su vida se hacía presente, por fin después de toda una vida de relaciones frívolas y vacías, el amor tocaba a su puerta pero no como lo esperaba.




     Para Josh Brody tampoco era fácil asimilar lo que sucedió esa noche, el mismo trato de convencerse de que fue a causa del vino, y varias veces trato de hablar con Brittany pero ella lo evadió no yendo a la universidad durante los tres días de su ciclo, pero como no hay plazo que no se cumpla, al cuarto día ella tuvo que presentarse a clases y por consecuencia encontrarse con él.

     Cuando llego a las áreas comunes de la universidad, la joven rubia caminaba temerosa, pensaba profundamente cada uno de los pasos que daba, lucia despampanante como siempre, pero por dentro la tristeza era el sentimiento que dominaba; casi llegaba al salón de clases, ahí estaría tranquila, ya había planeado sentarse en el lugar que le asignara el infame profesor Baker y así no tener que cruzar palabra con su mejor amigo, pero el destino parecía encaprichado en poner a estas dos almas una frente a la otra.

     Cuando Brittany pasaba cerca de una jardinera repleta de flores, a su espalda escucho una voz muy conocida.

-Britt!, Britt!- Josh se encontraba a unos cuantos metros y la llamaba con mucho afán.

      Ella siguió de frente fingiendo no oírlo, pero un chico de primer año se atravesó con su patineta obligándola a frenar, de tal manera que Josh la alcanzo

-hola, ¿porque no me haces caso?, tengo un buen rato llamándote- le dijo en tono amable, esperando que ella volteara hacia el
-¡qué tal enano!- haciendo acopio de valor y fingiendo una sonrisa tan bien como una actriz de Hollywood, la bella hechizada dio un giro de cientochenta grados, quedando cara a cara -no te escuchaba-
-ok, tenemos que hablar de lo de la otra noche- el gesto de seriedad en el chico era más que elocuente
-¿qué otra noche?- la respuesta de la joven realmente sonaba con curiosidad
-la... Noche de... La cena- Josh titubeaba sorprendido por lo que había escuchado
-aaaah! Eso, me creerías si te digo que ya lo había olvidado por completo, tengo tantas cosas en la cabeza en estos días, jiji- el gesto de indiferencia de Brittany era digno de un globo de oro, mientras que por fuera aparentaba no importarle lo sucedido por dentro se moría de ganas de abalanzarse sobre él y besarlo hasta que le doliera
-bueno... Yo... Solo quería saber ¿si estás bien?-
-claro por qué no habría de estarlo, fue un momento de locura, hay que dejarlo atrás-
-¡qué bien! Me quitas un peso de encima, por un momento pensé que estábamos en problemas, pero ya veo que no, entonces... Amigos?- el pelinegro extendió la mano en señal de paz
-amigos!- la rubia respondió al saludo con toda la fuerza de la que eran capaces sus frágiles manos, como cuando era un chico, para este punto la actuación de ella ya merecía un óscar
-bien, vamos a clases?- propuso el
-adelántate voy a polvearme la nariz- declino ella cortésmente

     Cada uno tomo su camino, cada uno con sus propios pensamientos en la mente, sin embargo tenían uno en común que se guardaron cada uno para sí, "es mejor así amigo, lo hice por ti"

     Los días han transcurrido normalmente, Brittany y Josh han vuelto a tener una relación cordial, de amigos, tratando de enterrar esos sentimientos en lo más profundo de su alma, el joven ejecutivo se refugia en el trabajo y la rubia lo hace en la lucha diaria consigo misma y por romper la maldición que sufre, sin éxito por supuesto y concentrada en sacar a sus camaradas del lio con Helen,  ambos tratando de encontrarse lo menos posible.

     Y así continuo pasando el tiempo, es viernes por la mañana, mas específicamente las seis con cincuentaynueve,  la fiesta en honor a la fusión de empresas a la que habían sido "cordialmente" invitados los tres amigos tendría lugar el día de mañana y Brittany ya tenía un plan para que Helen no se saliera con la suya; la fase uno comenzaría en un minuto.
-beep, beep, beep- el despertador de Clarisse comenzó a sonar a las siete en punto, la pelirroja trato de apagarlo aun sin abrir los ojos, pero su mano derecha no encontraba el aparato, el cual se suponía debía estar en la mesita de noche del lado derecho de su cama
-despierta dormilona, tenemos mucho que hacer- Brittany estaba en el quicio de la puerta de la habitación con el despertador en la mano aun sonando
-mmmm? Britt? Que haces con mi reloj?- con el cabello enmarañado frente a su cara y los ojos entreabiertos tratando de enfocar la imagen de su amiga, Clarisse buscaba sus lentes donde los había puesto la noche anterior, pero corrió la misma suerte que con su despertador
-buscas algo?- pregunto la hechizada en tono burlón
-mis gafas! Las puse aquí anoche, no veo nada sin ellas, ya lo sabes- la roja seguía desesperada buscando por toda la cama con sus manos
-aah! Eso, no te molestes en buscarlas, se rompieron-
-QUE!? Cuando?-
-justo ahora, CRACK!- el crujir de la resina del armazón y los gruesos cristales se escuchó hasta la acera de enfrente
-que hiciste loca?- grito Clarisse volteando la cabeza siguiendo el sonido -no tengo repuestos!-
-ups! Lo siento fue un accidente- el sarcasmo de Brittany era irritante -yo te compro unos nuevos, es más vamos a encargarlos de una vez para que estén listos para la fiesta-
-Britt, yo no voy a ir a esa fiesta, no me voy a exponer a las burlas de Helen-
-si vas a ir, deja todo en mis manos- la chica rubia se acercó a su amiga y comenzó a ayudarla a buscar su ropa, porque Clarisse parecía topo borracho dando tumbos por la habitación
-amiga, no voy a dejar que me pongas una mano encima, ya te había dicho que no y lo reitero- decía en tono serio la pelirroja, terminando de enfundarse en uno de sus habituales overoles de mezclilla
-déjame ver, como fue que dijiste la última vez?... A, ya recuerdo, me obligas a ponerme ruda, no es tuya una memoria USB de treintaidos gigabytes color morado?-
-sí, es donde están todos mis proyectos y ensayos del semestre, que hiciste con ella?- Clarisse experimentaba las mismas sensaciones que la rubia cuando estuvo a punto de borrar los archivos de la consola
-aun nada, pero si no vienes conmigo y me haces caso en todo lo que yo diga, un amigo va a formatearla si le envío este mensaje- gustosa, Brittany acerco su teléfono al rostro de Clarisse que con dificultad alcanzo a distinguir una palabra "hazlo"
-estas blofeando, tú no tienes más que dos amigos y Josh no te ayudaría en esto- replicaba la roja mientras abría un cajón y buscaba algo a tientas
-de acuerdo no es mi amigo, pero es increíble lo que una sonrisa y una blusa escotada pueden hacer, uno de los chicos de primero de la facultad de cibernética lo hará por mí, y deja de buscar, ya te dije quien la tiene- si Clarisse hubiese podido ver la sonrisa socarrona de la bella, seguro la hubiese golpeado
-de acuerdo, tu ganas, que quieres hacer?- la niña genio se rendía
-así se habla, para empezar vendrás conmigo-
-a dónde?-
-es una sorpresa, dame la mano seré tu lazarillo hasta que estén listas tus nuevas gafas- Brittany tomo la mano de su amiga para ayudarla primero a levantarse y después mostrarle el camino
-suéltame, no necesito de tu ayuda, no soy un murciélago, "chantajista"- muy molesta, la rojita se levantó muy segura de sí misma y se dirigió hacia la puerta a paso firme muy segura, pero de repente ZAZ!, por la falta de visión adecuada, se estampo contra el quicio y cayo de sentón en la alfombra de su habitación
-te ayudo?- propuso Britt socarrona tendiéndole la mano
-Ok, pero conste que lo hago bajo protesta-




     Las cómplices femeninas abordaron un taxi, Brittany entrego una tarjeta al chofer con la dirección del sitio al que se dirigían,
Después de un trayecto de media hora en el que Clarisse no pudo disfrutar del paisaje y se la paso farfullando, llegaron a su destino, el mejor y más lujoso spa de Los Ángeles, fueron recibidas por un sequito completo de personas que las colmaban de atenciones.

-bienvenidas, las esperábamos desde hace algunos minutos- dijo la gerente del lugar
-lo siento, es que no lograba convencer a mi amiga- respondió Brittany cortésmente
-no se preocupe, su reservación está vigente, les parece bien si comenzamos con un sauna de hierbas revitalizante?-
-en donde estamos Britt?, no veo nada, pensé que iríamos a buscar mis lentes- replicaba la roja un tanto gruñona
-ya deja de quejarte, tú solo relájate, o enviare el mensaje-
-ok, ok,-





     El lugar era de lo más lujoso y funcional, ya dentro del sauna las chicas se sentaron en cómodas bancas de roble, el aroma de las hierbas invadía su sentido del olfato, y aunque Clarisse no distinguía nada con la vista sus otros sentidos se llenaron de relajación.

-sus bebidas señorita-
-gracias-

     Dentro del tratamiento estaba incluida la nutrición, les sirvieron un jugo hecho con la mezcla de frutas y verduras desintoxicantes

-mmm, esta delicioso, que es?- pregunto una vez más la curiosa pelirroja
-la verdad no sé, pero se siente bien beberlo, no crees?-

     Después de quince minutos en el tibio sauna las chicas pasaron al salón de masajes, se tendieron boca abajo en sus respectivas camillas, para que dos fisioterapeutas especialistas les dieran el mejor de los masajes relajantes

-esto es vida, no crees amiga?- pregunto Brittany desde su cómoda posición
-aja- fue toda la respuesta que obtuvo, la roja se había quedado dormida, era la primera vez que le daban un masaje y termino muy relajada

     La chica de los anteojos nunca antes se había permitido darse un tiempo para consentirse, siempre estaba ocupada con la escuela o sus pasatiempos y el hecho de que sus únicos amigos fueran varones, hizo que no pensara jamás en estos pequeños lujos.




     Después del masaje llego la hora de almorzar, por supuesto una comida ligera compuesta por pescado, verduras y agua mineral, para que las chicas no se sintieran pesadas para los tratamientos que aún estaban por hacerse, el comedor era exclusivo para ellas, un lugar relajante decorado con plantas, fuentes y un jardín zen, todo aquello que sirviera para calmar los nervios, la temperatura era la ideal, tan exacta que las chicas solo estaban ataviadas con suaves batas de baño; mientras comían Clarisse trato de disipar algunas dudas

-Britt porque estamos aquí?-
-por la fiesta-
-pero yo no quiero ir, Helen me va a fastidiar toda la noche y no quiero pasar por eso-
-no lo hará, te lo aseguro, déjalo todo en mis manos- en eso el celular de Britt sonó Con una sonrisa vio el identificador y contesto de inmediato -hola, recibiste mi mensaje?, que bien, entonces que dices?, excelente, si en ese lugar y a esa hora, bye- la rubia colgó
-quien era?-
-era la fase tres-
-fase tres?, a que te re...- no pudo terminar la frase, una de las especialistas del spa entro al comedor interrumpiéndola
-listas para el tratamiento de algas y el facial?-
-listas!, vamos CM- Britt tomo a su amiga de la mano y la guio hasta llegar a la sala del spa, donde retomarían su tratamiento

     Los tratamientos que les aplicaron al par de amigas fueron estupendos, era notorio que estaban en manos de las mejores profesionales, fueron tan placenteros que la misma Clarisse se olvidó por un momento de que estaba ahí en contra de su voluntad.

     Una vez retirada la mascarilla del facial y las algas de sus cuerpos, las muchachas se dan un refrescante baño con agua tibia, en la ducha retomaron su conversación

-me la he pasado muy bien Britt, gracias por convencerme de venir, me siento de maravilla, ahora solo quiero volver a casa y dormir toda la tarde-
-dormir? Pero si apenas empezó, después de comer pasamos a la fase dos-
-estás loca!?, ya te acompañe a este lugar, que más quieres?, me niego a hacer cualquier otra actividad-
-USB-
-qué?-
-u-s-b- deletreo la rubia haciendo una seña describiendo el pequeño aparato haciendo señas con sus dedos-
-ok, ok,- aceptó Clarisse a regañadientes




     Después de vestirse, salieron del spa; Clarisse tuvo que hacerlo con la ayuda de Brittany, de verdad era impresionante como la roja perdía la vista sin sus anteojos; despidiéndose y agradeciendo toda la atención recibida, las chicas abordaron un taxi que las esperaba en la puerta, listo para llevarlas a donde ellas quisieran

-lista?- pregunto Brittany entusiasmada
-qué remedio-
-gruñona- dijo la rubia mientras pellizcaba la mejilla de su compañera -llévenos al centro comercial "the grove"- fue la indicación de la joven al chofer, el cual asintió a manera de respuesta

     Al llegar al centro comercial, lo primero que hicieron fue comer, fue un delicioso tiempo entre amigas, lleno de frivolidades y risas, ninguna de las dos quería afligir a la otra y por lo mismo no quisieron tocar temas que provocaran tristeza o angustia.

     Después Brittany aun en su papel de lazarillo guio a Clarisse atraves del centro comercial hasta llegar a un local en especial

-snif, huele a shampoo, snif y a amoniaco, y a talco... Y escucho metal chocando... Como tijeras...Estamos en un salón de belleza!- exclamo la roja dando un paso atrás como un conejo asustado
-guau! Que olfato y oído, pareces una X-MEN- dijo Britt sorprendida por la capacidad de los sentidos de su amiga -pero no te asustes que no te van a comer-
-no quiero entrar Britt, por favor- pidió Clarisse en tono suplicante
-qué pasa?, solo es un salón de belleza-
-no me gusta tocar mi cabello, cuando era pequeña mi padre lo intentaba, y me dolía mucho, jalaba de mi cabello y lo enredaba, es por eso que no me gusta peinarme-
-CM, confía en mi- pidió la rubia mientras reconfortaba a su asustada amiga con un abrazo -esto ni siquiera se acerca a lo que te sucedía, son gente profesional como en el spa-
-pero yo...-
-nada, nada, ven sígueme, te aseguro que todo saldrá bien-
-tú dices eso porque nunca te lo han hecho, por la magia no se te mueve un pelo fuera de su lugar-
-ese es un comentario muy injusto- Brittany comenzó a llorar
-no, no fue mi intención herirte, lo... Siento-
-entonces entraras?, snif,-
-sí, sí,-
-lo prometes?-
-sí, pero deja de llorar-
-de acuerdo- la rubia detuvo su llanto de un momento a otro, cambiándolo por una sonrisa
-me engañaste, embustera-
-tal vez, pero lo prometiste y Clarisse Mall siempre cumple sus promesas, no es cierto?-
-siiii- la roja contesto derrotada

     Se adentraron en el lugar, que parecía un verdadero templo a la vanidad femenina, el local era enorme, las paredes estaban llenas de espejos, sillas, secadoras, mesitas para la manicura, sillas para el cuidado de los pies, decoración modernista, en colores brillantes y lleno de luces.

     Cuando llegaron a la recepción, Brittany fue quien hablo

-buenas tardes, tenemos una cita con Lilian-
-nombre?- pregunto amablemente la recepcionista
-Clarisse Mall- fue la respuesta
-si efectivamente, tomen asiento, en cuanto termine con una clienta vendrá a atenderles-
-gracias, vamos linda- Brittany una vez más guio a Clarisse para evitar que se tropezara por causa de su falta de visión





     Las chicas solo esperaron un par de minutos, cuando enseguida apareció Lilian, una encantadora chica de pelo corto, teñido en tono purpura con luces de colores, delgada, guapa, y sobre todo muy sonriente, las jóvenes se pusieron de pie para saludarla

-hola, buenas tardes, quien es mi victima hoy?-
-la oíste Britt?, dijo la víctima, por favor vámonos de aquí- suplico la pequeña roja escondiéndose atrás de su amiga
-cálmate, es solo un decir, me la recomendaron mucho- le susurro la rubia, mientras le sonreía apenada a la estilista
-a si? Quienes?, que yo sepa tú no tienes amigas más que yo-
-le pregunte a Lucy de acuerdo, ella me dijo que Lilian era la mejor- la hechizada trataba de convencer a su tímida acompañante
-tranquila rojita, todo saldrá bien, te dejare como una princesa ven conmigo- contribuyo Lilian a la labor de convencimiento

     La profesional de la tijera tomo de la mano a Clarisse y se la llevo casi a rastras todo con el beneplácito de Brittany, que en voz alta se dirigió a Clarisse

-pórtate bien preciosa, si no ya sabes lo que puede pasar, yo regreso en un rato-
-a dónde vas?, no me dejes sola en esto, tramposaaa¡- no importa cuánto se resistió la rojita, como la llamo Lilian, sucumbió ante las amenazas y comenzó a portarse más cooperativa, mientras veía a Brittany salir del salón, despidiéndose de ella agitando la mano y guiñándole el ojo, su nueva marca distintiva




     Sin poder ver hacia donde iba, Clarisse fue guiada por Lilian hasta el mueble especial para el lavado del cabello, que tiene un un asiento muy cómodo, donde fue recostada; su cabeza fue colocada de manera que su cabello quedo dentro de la tina

-bien pequeña, relájate mientras Monique te lava el cabello y aplica un acondicionador sí, yo enseguida regreso- dijo la esteticista y se alejó por un momento
-lista?- pregunto Monique
-s... S... Si- respondió la cliente primeriza

     La respiración agitada de la niña genio podía escucharse por todo el lugar, cualquiera diría que una chica de su edad tendría que saber que no le sucedería nada, pero a veces los traumas infantiles nos superan, por suerte para la chica volvía a caer en manos de expertas; en cuanto sintió la tibieza del agua en su cabeza comenzó a relajar los músculos de su quijada que mantenía apretada a punto de quebrar su propia dentadura, el aroma del shampoo sobre su cabello y el suave masaje que Monique aplicaba con sus dedos terminaron por hacerla sentir como en las nubes.

      La dulce empleada del salón termino de enjuagar la abundante cabellera roja, notando que Clarisse se había quedado dormida, la despertó suavemente acariciando su mejilla

-preciosa, despierta, ya terminamos-
-eh! A si, lo siento me quede dormida-
-jiji, si lo note, por cierto, quien es Keith?-
-eh? Aaah, un amigo, por qué?-
-lo llamaste dormida un par de veces-
-lo siento-
-no te disculpes, es normal, a veces los chicos nos visitan hasta en sueños-

     En ese momento llego Lilian, que se llevó a la roja para comenzar con su trabajo

-mira vamos a cambiarte el look, vamos a cortar un poco aquí, y vamos a alaciarlo y también...-
-no veo-
-perdón?-
-me estas mostrando lo que vas a hacer, pero en la mañana se rompieron mis lentes y sin ellos no veo nada-
-ooh, bueno entonces, tranquila, confía en mí, soy la mejor de Los Ángeles- la humildad no era una de las virtudes de Lilian, pero su talento era directamente proporcional a su ego



     Clarisse escuchaba claramente el chasquido de las tijeras y sentir como su cabello era tocado con delicadeza, podía oler los productos que le aplicaban y lo mejor de todo fue que no hubo ni un ápice de dolor.

     Al mismo tiempo que arreglaban su cabello, la manicurista y pedicurista también trabajaban en sus manos y pies respectivamente; justo cuando estaban a punto de terminar, la roja escucho una voz conocida

-qué bien!, veo que están a punto de terminar- era Brittany que regresaba cargada de bolsas y paquetes
-ya estamos a punto, solo aplicaremos secado, que te parecen las luces que le pusimos- respondió Lilian
-se ven divinas, pero lo que más me gusta es el tinte azul que aplicaste-
-QUE?- grito Clarisse
-es broma CM, caray no tienes sentido del humor- Britt la calmo sonriente

     Después de unos minutos el cabello de Clarisse estaba listo, también sus manos y pies lucían brillantes

-bien, todos a un lado, yo misma me encargare de lo que sigue- dijo Brittany muy segura
-aún hay más?- pregunto Clarisse en tono de fastidio
-sí, aún falta maquillarte y lo hare yo personalmente amiga, así que no repliques ni te muevas-

     La rubia saco de los paquetes que traía toda una dotación de maquillaje con lo necesario para dejar a su compañera igual que una estrella de Hollywood, Brittany se movía con tal maestría que la misma Lilian pensó en proponerle trabajar en el salón, aplico todo, desde base hasta labial, todo con una facilidad y rapidez comparable con el mejor maquillista del mundo


 -ya terminaste?- pregunto la maquillada

-ya casi, y no te muevas que me puedo equivocar- contesto la maquilladora - ahora solo un toque final y... Listo, ahora mírate que linda quedaste-
-te estas burlando de mí?-
-ups!, lo siento amiga, espera un segundo- de otra de las bolsas, Brittany saco un pequeño estuche con la marca "D & G" que contenía unos hermosos anteojos de armazón metálico, delgados y de color dorado, con micas graduadas que la rubia había mandado a hacer desde hace una semana; se acercó a su amiga y se los coloco, ella por instinto cerro los ojos, acomodo las gafas con sus manos, levanto la cabeza y abrió los ojos
     Se quedó de una pieza al ver su reflejo, estaba con los ojos muy abiertos y sin decir palabra, así estuvo algunos segundos

-bueno CM, que te parece?- pregunto la rubia poniéndose frente al espejo junto a su amiga
-no puedo creerlo, en verdad soy yo?- Clarisse se tocaba la cara y el cabello para asegurarse de que en realidad fuera su propio reflejo el que veía frente a ella


-si linda eres tú, y siempre has sido tú, lo que pasa es que estabas escondida detrás de los miedos provocados por tu padre y la inseguridad provocada por mí... es decir por Brett... bueno tú me entiendes, bueno hay que terminar, Lilian podrías prestarnos un lugar para que mi amiga se cambie?-
-cambiarme?- las sorpresas no acababan para la niña genio
-si por supuesto, por aquí está la sala de empleados, pueden usarla como vestidor- ofreció la esteticista

     Brittany emocionada tomo los paquetes y bolsas que había puesto en un sillón, tomo a su amiga de la mano y entraron al sitio que les habían indicado; veinte minutos después salió primero la rubia se puso a un lado de la puerta y hablo a las personas presentes en el lugar

-damas y caballeros, con ustedes la debutante Clarisse Mall!-

     Tímidamente, la "debutante" como la presento su amiga salió de la habitación dando pequeños pasos, se veía lindísima con el vestido color vino que Brittany escogió para ella, la prenda le quedaba a la perfección, no muy escotado, de hombros descubiertos, la falda era apenas dos centímetros arriba de la rodilla pero era muy ajustado, para que luciera el menudo pero bien formado cuerpo de la pelirroja, como no sabía usar tacones llevaba unas coquetas valerinas en el mismo tono del vestido.

     Todos los presentes aplaudieron, algunos hasta silbaron, provocando sonrojo en el rostro de Clarisse, que dando unos pasos llego a un espejo donde volvió a mirarse, tan sorprendida como hace unos minutos, no podía creer lo que el espejo le reflejaba

-Brittany, no sé cómo agradecerte esto-
-fácil, aprendiendo la lección-
-cuál?-
-que la belleza y la inteligencia no están peleadas, el que seas una genio no significa que seas descuidada, así como tú me enseñaste que no importa cómo me vista no significa que soy una chica fácil, una lección por otra, estamos a mano-
-gracias amiga, gracias de verdad- Clarisse abrazo a su amiga comenzando a llorar, provocando la ternura de cuantos las observaban
-no tienes nada que agradecer, solo cumplo mi promesa y trato de ser buena amiga- dijo Britt respondiendo al abrazo por un momento, pero la separo un segundo después -bueno, ya deja de llorar o arruinaras el maquillaje- dijo mientras con cuidado limpiaba el conato de llanto de los ojos de su amiga, de reojo vio el reloj en la pared, ya casi eran las siete de la noche

-caramba ya es tarde, ven, toma esto- de otra de las bolsas de compras, Brittany saco un bolso de fina marca, se lo entrego a su amiga y abriéndolo le mostro el contenido -mira adentro esta lo básico, tu teléfono, cartera, pañuelos y el labial que traes puesto para que lo retoques después de cenar, vamos! que debe estar esperándonos-
-quien?- parecía que para Clarisse era el día de las preguntas
-pues la fase tres- fue todo lo que obtuvo por respuesta la hermosa jovencita

     Continuaron corriendo, hasta llegar a un restaurante en la misma plaza comercial, en cuanto llegaron a la puerta, fueron recibidas por un sonriente hostes
-buenas noches señoritas, tienen reservación-
-si gracias, está a nombre de Clarisse Mall- respondió Brittany, dejando a la otra chica con cara de extrañeza, porque obviamente ella no hizo ninguna reservación, como tampoco lo hizo en el salón

     El diligente empleado las guio a la mesa que tenían reservada, las dos chicas se sentaron y observaron a su alrededor, el restaurante era de cinco estrellas, de decoración elegante y menú internacional, carta de vinos y atención de primera categoría
-gracias- dijo la roja suspirando y sonriendo
-y ahora por qué?- Brittany le contesto con otra pregunta-
-es la primera vez que no me siento fuera de lugar en un sitio como este, me veo y siento que no desentono, y eso se siente genial, supongo que esa es la fase tres-
-me alegro mucho de que te sientas a gusto pero no, esa no es la fase tres, el! es la fase tres!-

    Clarisse volteo y atrás de ella estaba Keith con un pequeño ramo de rosas rojas y una galante sonrisa

-hola roja, te ves hermosa, más de lo que siempre has sido- el medico dijo estas palabras con voz suave y agradable, al mismo tiempo que se apoyaba en una rodilla para entregarle el obsequio floral
-pe... Pe... Pero, qué haces aquí Keith?- los gustos no terminaban para Clarisse
-tu amiga me conto lo que el idiota de su hermano te hizo y...-
-ouch!- exclamo la rubia al escuchar eso
-estas bien Brittany?- pregunto Keith
-nada, un cólico- respondió la aludida levantándose de la mesa y disponiéndose a irse del lugar -saben que, me tendrán que disculpar pero me siento algo indispuesta, disfruten la cena... Haa por cierto todo es cortesía de Brett, te veo en la casa, preciosa- así, con su coqueto caminar salió del lugar





-siéntate Keith, y por favor dime exactamente que te conto Brittany-
-hace unos días me llamo al consultorio, al principio pensé que era por motivos profesionales, pero me dijo que era personal, que en la última consulta noto que había algo entre nosotros, para no hacerte el cuento largo me pregunto si aún sentía algo por ti-
-ella no debió meterse en esto yo se lo prohibí, perdónala por favor, me siento muy apenada- replico la roja bajando la mirada
-perdonarla?- Keith sonreía como si hubiese ganado el mejor premio en una rifa -es lo mejor que me pudo haber pasado- el medico la tomo de la mano cariñosamente
-y que te conto sobre Brett?-
-me dijo que se portó como un patán, y que solo jugo contigo, que salió contigo solo por una apuesta y después te boto el muy imbécil, pero bueno al final se lo tengo que agradecer, ahora yo puedo estar contigo, claro si tú quieres-
-aah eso- Clarisse estaba sorprendida por la habilidad de Brittany para inventar esa historia -pero yo le pedí que guardara el secreto-
-no te enojes con ella, sintió vergüenza y culpa por su hermano y quiso remediar las cosas por el- Keith miro los hermosos ojos de Clarisse atravesó de los cristales de sus nuevos lentes, suspiro y con voz profunda le dijo -si él hubiese visto lo que yo veía, lo que veo ahora-
-te refieres a mi cambio de aspecto-
-claro que no, me refiero a lo hermoso de tu interior- Keith se levantó de la silla, decidido, se acercó a ella y sin aviso la beso suave pero apasionadamente.



     La velada siguió su curso, la pareja estaba feliz, por fin estaban juntos como debía haber sido; pidieron la cuenta, el capitán reitero que todo estaba cubierto y además entrego a Clarisse un paquete con una pequeña tarjeta, la roja la leyó de inmediato, "aprovecha la ocasión, usa esto", intrigada, la chica retiro la tapa y al observar el interior la volvió a colocar inmediatamente, quedando con una expresión de grandes ojos, mejillas sonrojadas y sonrisa picara

-qué es?- pregunto el joven enamorado
-creo que la fase cuatro- respondió tímida la joven estudiante
-fase cuatro?-
-cosas de mujeres, nos vamos "amor"- el rostro de Keith se ilumino con una sonrisa, que para Clarisse fue un bálsamo que por fin sano definitivamente a su herida alma

     Se tomaron de la mano y salieron del lujoso lugar, dispuestos a recuperar el tiempo perdido




     La pantalla led llevaba encendida por lo menos seis horas, la consola de videojuegos estaba calentándose y Britt825 tenía por lo menos cuarentaicinco victorias en partidas en línea de "gears of war"; después de ganar la última, la bellísima gamer, poso su mirada en el reloj "3:00 AM"

-que habrá pasado?, me muero de la curiosidad- se decía a sí misma la desvelada joven

     En eso estaba cuando escucho llegar un auto frente a la casa, corrió a la ventana y discretamente espió a los enamorados mientras se despedían con un tierno beso en los labios, la roja bajo del auto y se encamino a la puerta de su hogar, antes de entrar se volvió a despedir agitando su mano y lanzando un beso, fue hasta entonces que Keith tomo camino hacia su casa.

     Brittany escucho como la roja introducía su llave y corrió hacia un sillón de la sala, fingiendo estar dormida para que Clarisse no supiera que se quedó esperándola toda la noche.

     Clarisse entro tratando de no hacer ruido, cuando vio a su mejor amiga dormitando en el sillón, se acercó despacio y con ternura le dio un beso en la frente para despertarla.

-ya llegue, ya puedes irte a la cama- susurro la chica de lentes
-eh, aah eres tú, perdón me quede dormida leyendo- mentía la hechizada
-y cual libro?-
-hee, hay este... Este...- en eso estaba cuando en el silencio Clarisse alcanzo a escuchar la consola funcionando
-y que tal te fue en las partidas?- pregunto sarcástica la recién llegada
-bien!, soy la mejor asesinando riva..., me atrapaste rojita, la verdad es que no podía dormir, me mata la curiosidad, cuéntame que paso, ya son novios- Clarisse puso cara de tristeza -no! No me digas que...-
-SIIIII!, somos novios y más- grito la niña genio abrazando fuertemente a su compañera de casa
-más?- la rubia preguntaba con una sonrisa picara
-si!, fue increíble, maravilloso, divino, celestial...-
-qué cosa?-
-bueno, después de cenar nos entregaron tu paquete...-
-te gusto?-
-si mucho y a él también, en cuanto lo vi entendí tu mensaje, me llevo al Sofitel,  a una suite, era hermosa con...-
-sí, sí, conozco el lugar, ¿qué más paso?- para Britt era imposible olvidar ese lugar gracias al imbécil de Michael
-ok, al cerrar la puerta me beso como nunca me habían besado, sentía como mis rodillas se doblaban, entonces recordé tu regalo y le pedí un momento, "para ponerme cómoda", jiji-
-hasta ahí, ya vi la película-
-¡espera!, entre al baño, me puse lo que me enviaste y salí, claro después de practicar unos minutos con los tacones, que difícil es usarlos-
-ya te acostumbraras- resuello la rubia



-cuando salí estaba en el mini bar preparando bebidas para los dos, en cuanto me vio dejo todo de lado, me sonrió y fue directo a mí, me levanto en sus brazos me llevo hacia la cama, me puso en ella muy suavemente, comenzó a besar mi cuello, me quito el sostén y acaricio mis senos con tanta ternura y pasión que me derretía, yo estaba nerviosa y él lo noto, se desnudó despacio mientras besaba mi abdomen y mis piernas, con cada beso mis nervios se esfumaban, me quito la pantaletas con los dientes despacito, sin prisa, yo no me animaba a ver su miembro, pero vaya que lo sentí, se puso encima de mí con mucho cuidado, no dejaba de besarme, comenzó primero a rozarme con su "amiguito" y después con ternura, con cariño presiono y poco a poco se introdujo en mí y...-
-basta suficiente, demasiada información- de un salto la ruborizada rubia, se levantó del sillón -ya es tarde, hay que dormir un poco, mañana es la fiesta y tenemos que estar rozagantes, ¿supongo que invitaste a Keith para que sea tu pareja?-
-claro, pero ¿qué te pasa? Te pusiste muy nerviosa, pensé que te daría gusto que todo salió bien-
-por supuesto que me da gusto- Brittany tomo las manos de su amiga -pero eres como mi hermanita pequeña, no quiero los detalles, me basta con saber que eres feliz, y que pude reparar el daño que te cause, bien a la cama jovencita, si no mañana tendremos unas ojeras que ni el mejor corrector nos va a ocultar-

     En realidad a Brittany si le alegraba que Clarisse y Keith ya fueran una feliz pareja de enamorados, pero si no quiso escuchar el resto de la historia de su amiga fue porque ya había comenzado a sentir como se humedecían sus pantaletas, por un momento imagino que la pareja del relato eran ella y su mejor amigo, la temperatura ya se le había elevado mucho, así que en cuanto estuvo en su habitación, tomo una ducha fría de inmediato para poder dormir, sin tener sueños húmedos.


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     Un saludo rápido por que se me acaba el tiempo del cibercafe : p, nos vemos la próxima semana con u nuevo capitulo, no olviden comentar, hasta luego, suerte.




2 comentarios:

  1. Tenia confianza q hoy podria leer algo nuevo y ahi esta. Gracias y sigue con ello.
    Ahora a esperar el siguiente

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