martes, 21 de octubre de 2014

UN MAGICO ORGASMO>OCTAVA LUNA >CAPITULO CUATRO

"Gigolo"
     La libertad del hombre para buscar su satisfaccion sexual es tan antigua como la humanidad misma, sin embargo en el caso de las mujeres es totalmente diferente.

     En la historia, la mension de mujeres que pagan a hombres por sus favores sexuales es mas bien reciente en comparacion, por ejemplo las mujeres de alta alcurnia en la roma antigua eran capaces de derrochar mucho oro en las ludus por una noche con un gladiador que fuese campeon en la arena.
***gladiador
     En Europa, en paises como Italia y la Francia pre-revolucionaria las damas de sociedad, especialmente las viudas acaudaladas, acostumbraban mantener relaciones con jovenes caballeros a cambio de costosos regalos o incluso si un criado de su casa les parecia atractivo eran capaces de mantenerle de por vida, siempre y cuando les diesen un buen servicio en la alcoba.
***imagen de maria antonieta
     Al medio dia la ciudad de Los Angeles es un verdadero caos, el trafico del centro es insorteable, la temperatura es de casi treinta grados y el ruido puede llegar a ser insoportable.

     Aun asi dos hermosas mujeres tratan de atravesar esa jungla de asfalto a bordo de un taxi.

-este ruido es insoportable, de verdad no entiendo por que estamos aqui- farfullaba Clarisse con evidente mal humor
-ya deja de quejarte, te dije que si no querias no tenias porque venir- respondia Brittany tratando de usar un tono cordial
-y arriesgarnos a que "ella" tome el control y haga alguna barbaridad- mientras decia esto, la roja sacaba de su bolso un atomnizador lleno de agua
-calma, calma, entiendo y te agradezco que me cuides, pero guarda eso-
-esta bien, aunque tal vez lo use en mi misma el calor esta infernal-
-estas loca, vas a hechar a perder tu maquillaje-
-de todas formas el sudor lo hara-

     En esta ocasion la suerte estaba del lado de la hechizada, pues el taxi era conducido por una agradable y servicial mujer, que al escucharlas discutir intervino amablemente

-si quieren puedo poner el aire acondicionado-
-en serio? Se lo agradeceriamos mucho- dijo Britt sonriendo
-por supuesto! Suban las ventanillas, no es justo que dos niñas tan lindas esten de mal humor- dijo la operadora y activo el equipo de enfriamiento
-gracias!- dijeron ambas pasajeras a coro soltando un inmenso suspiro-
***taxi
     Un rato despues llegaban a su destino, una casa muy grande, de estilo griego o romano, llena de estatuas y pilares; despues de pagar el servicio con una generosa propina incluida, las complices femeninas bajaron del vehiculo y se pararon frente a la inmensa reja buscando con la mirada algun timbre o campana para llamar al interior, de repente de una bocina en el pilar izquierdo se escucho una voz masculina

-buenas tardes damitas, en que les podemos servir?-
-eehh, venimos a una consulta con la doctora Hindenburg, tenemos una cita- al no encontrar boton alguno la rubia simplemente atino a contestar dirigiendose a la bocina
-cual es tu nombre joven diosa?-
-Brittany Mcarty- contesto la aludida con la ceja levantada
-es correcto, enseguida seran recibidas-

     En menos de un segundo de la casa surgio un hombre rubio, exaserbadamente apuesto y sonriente, descalzo y ataviado unicamente con una toga blanca haciendo perfecto juego con el entorno de la casa.

-pasen ustedes, la maestra Kelly las recibira de inmediato- dijo el joven mientras abria la puerta y hacia una reverencia
-gracias- contesto Brittany, tomo de la mano a su estupefacta amiga y se encamino hacia la puerta principal
***sirviente griego e interior de la casa griega
     El interior del "consultorio" no desmerecia en nada con el exterior, toda la construccion en un extravagante estilo griego era lo que recibia a las dos sorprendidas visitantes.

-por aqui por favor- les dijo suavemente el hombre que las habia recibido
-gra... Gracias- contestaron ellas, siguiendolo por un pasillo sin salir de su estupefaccion

     El semidesnudo muchacho las guio por un camino hecho del mas exquisito marmol perfectamente pulido, para Clarisse no habia tanto problema pues llevaba puestos unos comodos flats, pero para la rubia cada paso suponia una odisea por los tacones tan altos que usaba, impuesta a caminar a pasos lentos y sujeta de su amiga, ya que temia terminar en el suelo.

     La estancia al final del largo pasillo era aun mas extravagante que el recibidor en el que habian estado, en el centro del lugar estaba una piscina circular rodeada por pilares tipo corintio, sobre ella en lugar de techo habia un enorme domo que dejaba pasar la luz del sol, que iluminaba el centro de la alberca en donde estaba la cereza del pastel de aquella estridente decoracion, una estatua hecha en alabastro de un hombre con un enorme miembro masculino completamente erecto.

-esperen aqui por favor- les pidio amablemente su guia, y rodeando la piscina llego a una puerta doble que estaba al otro lado del salon toco y se introdujo en aquella habitacion
-que estatua tan mas extraña- comento Brittany
-bueno, estamos en el consultorio de una sexologa, supongo que es normal que aqui no les de pena mostrar cosas como esta- respondio Clarisse inclinando la cabeza tratando de apreciar el lado artistico del adorno
-y quien se supone que es CM?-
-bueno si mis conocimientos de mitologia griega no me fallan debe ser...-
-Eros!- interrumpio una hermosa mujer ataviada con una bata blanca que salio de la nada por detras de las chicas dandoles un tremendo susto -es el dios del sexo, hijo de Afrodita, hay quienes piensan que es hermano de Cupido y algunos otros que es la version adulta del mismo, hola no se asusten soy Kelly Hindenburg, quien de ustedes es Brittany?- dijo extendiendo la mano
-y... Yo soy- contesto la rubia respondiendo al saludo aun sin reponerse de la sorpresa
-mucho gusto, pasamos a mi oficina?-
***valeria golino joven
     Las tres mujeres comenzaron a caminar al rededor del agua, cuando de aquella puerta donde habia entrado el hombre salio un grupo de personas compuesto por hombres y mujeres de distintas edades y razas, todas vestidas a la usanza griega y con un rostro particularmente alegre, cosa que las chicas notaron al momento de pasar junto a ellas.

-y ellos quienes son?- pregunto la roja con curiosidad cientifica
-son un grupo que esta tomando mi curso de superacion de crisis matrimonial- contesto la doctora
-y por que toda la parafernalia griega?-
-por que fueron una civilizacion en la que el placer sexual no era un taboo, por el contrario era parte de su cultura y religion, tenian un pensamiento liberal en muchos sentidos-

     Despues de caminar hasta la puerta ya antes mencionada, entraron y se encontraron en un salon lleno de espejos, con un hermoso piso de madera laminada sobre la que estaban colocados en hileras tapetes de neopreno, algo similar a un salon de yoga, atravesaron el lugar para llegar al fondo del sitio, en donde la doctora presiono un espejo y este se abrio dejando ver que en realidad era la puerta del despacho de la anfitriona y tenia una doble vista; las sorpresas no paraban, el consultorio que las complices esperaban ver tendria que ser tanto o mas extravagante que lo que habian visto hasta el momento, pero en realidad no diferia mucho de la oficina del mismo Keith.

-tomen asiento por favor- ofrecio la sexologa mientras ella misma se sentaba en el sillon correspondiente
-gracias doctora... Le digo algo?, su oficina es diferente a como la esperaba- declaro Brittany con una sonrisa
-lo se, me pasa mucho, lo que pasa es que afuera tengo un ambiente especial para quienes toman mis cursos de superacion sexual, pero no olviden que soy una profesional- respondia alegre la especialista -bien dime Brittany en que puedo ayudarte?-
-pues vera...- las chicas ya habian pensado en que decir, elaborando una explicacion para cubrir la realidad -...creo que soy lesbiana doctora, pero antes de decidirlo deseo tener una experiencia orgasmica con un hombre-
-eso quiere decir que no estas segura?- pregunto la doctora mientras hacia algunos apuntes
-no doctora y me dijeron que usted podria recomendarme a alguien que pudiese darme lo que estoy buscando-
-mmm... No lo se...- cabilo la joven especialista
-verdad que no es buena idea- intervino la roja
-al contrario jovencita, tal vez ella es bisexual, no te pongas celosa- asevero la doctora en forma picara -tu novia no va a dejar de quererte-
-ella es solo mi amiga, yo soy heterosexual, de hecho fue mi novio quien tuvo esta tonta idea- dijo la niña genio dejando claro su disgusto
-haa, entonces tu eres novia del santurron de Keith Brown, jajaja, mira jovencita, los hombres y las mujeres tienen el mismo derecho de satisfacer sus necesidades sexuales de la mejor forma que se les ocurra, y si eso es recurriendo a los servicios de un profesional, pues que asi sea, mi duda mas bien es por que si busca un orgasmo no lo hace con otra mujer y ya-
-es que estoy indecisa, ya lo hice con una mujer- una gran mentira por supuesto -ahora quiero probar con un hombre-
-no se diga mas, tengo al candidato perfecto- igual que el galeno amigo suyo, la doctora saco una tarjeta de un cajon y la entrego a la chica dorada -el se encargara de todo, es el mejor, lo digo por experiencia- la mujer se recosto en su sillon subio los pies al escritorio y lanzo un enorme suspiro, cerrando los ojos y poniendo una clara sonrisa de satisfaccion
***dra sonriendo de satisfaccion
     La suit presidencial del Sofitel cuesta cincomil dolares la noche mas servicios, pero para la huesped que esperaba sentada en la estancia de la habitacion eso era lo de menos, llena de nervios tenia mas de una hora esperando, ataviada solamente con un neglige transparente color vino, lenceria a tono y tacones, tenia una copa de chapaigne en la mano derecha y una tarjeta de presentacion en la izquierda.

-Antonio- leyo en voz alta - que nombre tan... Sugestivo- penso en vvoz alta y bebio el liquido de su copa de un solo trago

     Algunos minutos mas tarde alguien toco la puerta de la habitacion, la bella se levanto para abrir la puerta, antes de hacerlo hizo la tradicional pregunta

-quien es?-
-soy Antonio señorita- se escucho del otro lado de la puerta, era una voz suave y agradable con un claro acento extranjero, probablemente español

     Brittany abrio la puerta y hay estaba un apuesto joven rubio, de ojos claros y sonrisa encantadora
***carlos ponce
      Elegantemente vestido con un traje blanco, camisa azul sin corbata y unos comodos mocasines del mismo color que el traje.

-puedo pasar?- pregunto el educadamente
-si claro adelante- accedio ella no muy emocionada que digamos

     El llevaba una pequeña maleta que coloco en la barra del mini bar de la habitacion, la abrio y de ella saco un reproductor de mp3 dos botellitas de cristal y un par de inciensos

-supongo que tu eres mi clienta?- dijo el gigolo en tono seductor
-vez a alguien mas aqui- contesto tensa y de mala gana la chica
-tranquila, yo solo vengo a hacerte sentir bien-
-lo siento, estoy algo estresada, bueno quiero aprovechar el tiempo asi que empecemos- la chica se dirigio directo a la habitacion -no se cuanto cobras por hora, pero espero que no tardes mucho- Brittany recordaba las veces que habia contratado servicios similares en su anterior vida
-bueno... No es asi como funciona- el seductor hombre se acerco a ella y la tomo de la mano con suavidad y la devolvio a al sofa en donde habia estado sentada -se sento junto a ella respetando su espacio personal y continuo hablando -yo no cobro por hora sino por servicio, mi tarifa es esta- de un bolso de su saco tomo una tarjeta y se la entrego a Britt -estas de acuerdo?- ella leyo y solo atino a asentir con la cabeza -exelente, entonces no me ire hasta cumplir mi cometido, para empezar abre tu hermosa boquita-
-oye! Se supone que tu me vas a complacer a mi- dijo desconfiada la rubia, molesta al pensar en que el tipo queria sexo oral
-y asi sera confia en mi, abre la boca y cierra los ojos-
-esta bien- no muy segura la hechizada hizo caso y apenas abrio los labios sintio un dulce y calido sabor en su lengua -mmm!, que es esto?-
-chocolate hermosa, te gusto?-
-si claro!-
-entonces toma- el hombre le entrego a la chica una pequeña barra de un delicioso chocolate oscuro -comelo a bocados pequeños mientras me preparo
***barra de chocolate
     Britt comenzo a comer la golosina, no es que no hubiera comido chocolate antes pero este tenia algo diferente, le hacia sentir distinta, como si algo dentro de ella se aliviara, mientras tanto, Antonio se quito el saco y la camisa, encendio el incienso y conecto el reproductor al sonido de la habitacion para poner una musica suave y relajante

-entonces hermosa cuentame que tal tu dia?- preguntaba el mientras tomaba una de las botellas que habia dejado sobre la barra
-eehh! Bueno... Yo...- la pregunta tomo por sorpresa a la chica que aun no terminaba el chocolate
-anda cuentame, yo te escucho- una vez mas Antonio tomo a Brittany de la mano levantandola para llevarla a la habitacion
-pues... Bien gracias, estuve con mi amiga y con la doctora Kelly- comenzo a contarle la rubia mientras degustaba el ultimo bocado del chocolate
-exelente, continua- mientras hablaban el comenzo a retirar con suavidad las delicadas prendas que cubrian el cuerpo de ella
-despues fuimos al centro comercial de compras, hay consegui lo que traigo puesto- Britt continuo hablando, se sentia tan bien de ser escuchada, de que el se mostrara interesado por sus cosas que no noto que ya estaba practicamente desnuda
-es muy bonito y te queda muy bien- respondia con voz suave y agradable el profesional que con cudado colocaba a su clienta bocabajo en la enorme cama
-gracias, me alegra que lo notaras a veces una compra...- en ese momento la bella se quedo pensando -(que rayos pasa, este tipo me tiene a su merced y yo nisiquiera pongo resistencia, es cierto que yo quiero cooperar pero no deberia disfru... Tar... Lo... Tantooo...)-
***masaje
     Los pensamientos de Brittany se diluyeron de inmediato entre el calor del aceite aromatico que Antonio untaba con maestria sobre su piel en un exquisito y relajante masaje que comenzo en los hombros y lentamente comenzo a bajar por la espalda y las piernas, relajando cada musculo del ser de la hechizada, ni siquiera en el spa habian logrado que se sintiera tan liviana. 

     Cuando mas relajada estaba, a punto de dormir, el hombre de las manos magicas le dio la vuelta en un suave movimiento, ella no se resistio en lo absoluto, esta vez el masaje comenzaria de abajo hacia arriba, con cuidado retiro los zapatos que no habia quitado y con los pulgares presiono las plantas de los pies, provocando algunas exclamaciones de parte de la rubia

-aaauuu!, eso se siente bien- acepto ella ante las agradables sensaciones
-disfrutalo hermosa, te lo mereces- aseguro el mientras continuaba con el trabajo

     "Tiene razon me lo meresco" penso Britt, abandonandose al placer mientras las manos de Antonio subian poco a poco por la piernas y llegando a las caderas, cuando estuvo ahí retiro la ultima prenda que delimitaba la intimidad de la chica, con calma deslizo las bragas hacia abajo hasta llevarlas lejos de la suave y delicada piel; en ese momento la bella se volvio a tensar temerosa de lo que estaba por suceder, pero la voz tranquilizadora del hombre comenzo a fluir

-tranquila, todo estara bien, se lo que hago-
-lo siento, es que a mi no... No... Me...-
-lo se no te gustan los hombres, Kelly me dijo todo, vengo preparado, solo relajate y disfruta- colocando otro poco de aceite en sus manos, continuo con el masaje hasta que la hermosa chica volvio a sentirse relajada -dime hermosa, como te gustaria que te lo hiciera?-
-pues no lo se- la pregunta era extraña, la verdad es que ella no tenia la menor idea -no se que decir-
-tan solo piensa en lo que te haria sentir comoda, yo lo hare todo con gusto-
-bueeenoo... Para empezar no quiero nada de besos-
-ok-
-tampoco quiero verte-
-de acuerdo- con un aplauso Antonio a pago las luces
-ya has estado aqui verdad?-
-es como mi segunda casa hermosa, que otro deseo tienes-
-que seas gentil-
-consideralo una orden-
-y que no hables para nada-
-...- Antonio hizo el gesto de cerrar sus labios con una llave y no volvio a hablar
-estoy lista- acomodando su cuerpo en medio de la cama, la bella abrio sus piernas lista para volver a sentir ese horrible y tremendo dolor que ya habia experimentado otras veces, escucho como en la oscuridad Antonio se quitaba los pantalones, y en cuanto lo sintio encima apreto los dientes y sujeto las cobijas con las manos, pero para su sorpresa no sintio nada, ecxepto el cuerpo de el hombre deslizandose hacia el sur de su cuerpo
***cunilingus    
     En la inegspugnable oscuridad de la habitacion la rubia no alcanzaba a ver que es lo que aquel hombre pretendia hacer.

-Antonio, que haces?- la pregunta era impaciente
-...- el obediente gigolo no exclamo una sola palabra, por unica respuesta coloco sus manos en las caderas de la chica
-Antonio contestame- ordeno ella pero el silencio continuaba -Antonio, Antonio! Antoniooooooohhh- de repente sin previo aviso una descarga electrica recorrio el interior de la chica, una sacudida como no la habia sentido nunca en su vida, algo que comenzo desde su nuevo clitoris y luego se expandio hasta el ultimo poro de su piel, solo duro un segundo pero la dejo temblorosa y jadeante -aaah, aaah, aaaah, que hiciste Antonio?-
-...- de nuevo ella solo obtuvo silencio, lo unico que escuchaba era la suave y embriagadora musica que surgia de aquel mp3, ella no pudo verlo por la oscuridad pero en el rostro de aquel vividor se dibujo una sonrisa de satisfaccion
-Antonio, no se que hisciste peroooooooouuh- la misma corriente electrica comenzo a inundarla de nuevo
***gesto de placer o labios mordiendose
     Esta vez la juguetona lengua no se detuvo, comenzo a rozar el clitoris de la hechizada de arriba hacia abajo, de derecha a izquierda, en circulos, de todas las formas posibles enloqueciendo por completo a la mujer que por instinto se negaba a aceptar que lo que sentia era sencillamente increible.

     El hombre dentro de Brittany trataba a toda costa de no admitir que lo que Antonio le hacia era lo mejor que habia sentido, con fuerza se mordia los labios para no emitir sonido alguno, pero le seria imposible, cuando aquel amante por renta coloco sus manos sobre sus pechos pelliscando sus erectos pezones, no tuvo mas remedio que comenzar a gemir de placer

-mmmm! Aaaah! Oooo! Mmmm-

     Al escucharla, Antonio sabia que iba por buen camino para cumplir con su contrato, con maestria aumento la velocidad del masaje oral a la humeda entrepierna de la chica que ya habia perdido la nocion de si misma

-asi Antonio, asi no pares, no pares- eran las ordenes que daba la clienta, asi que el servidor continuo con su placentera labor, si placentera, acostumbrado a atender mujeres mas bien mayores o no muy agraciadas para el gigolo era un gratificante incentivo tener a semejante belleza entre sus brazos -(esto es increible, no puede ser que me este gustando tanto)- pensaba Britt mientras que sin darse cuenta comenzaba a mover sus caderas ritmicamente
***segunda imagen del cunilingus
     Era el momento perfecto para dar el siguiente paso y Antonio lo sabia, asi que separo su boca de la humedecida vagina, dejando a una jadeante y caliente hembra sobre la cama, con rapidez enfundo su miembro en un condon texturizado especialmente diseñado para el placer femenino, despues de todo era un profesional y usaba las herramientas adecuadas para obtener buenos resultados.

     Aun con la respiracion entrecortada, Brittany esperaba expectante el siguiente movimiento de su "prestador de servicios", que para evitar la disminucion de la livido de su clienta, sin mas tardanza comenzo a rozar su endurecido miembro primero contra los labios vaginales que tibios y chorreantes se contraian inundando de placer cada poro de su dueña

-aaahhhh, aaaahhh, siiiiii, continua Josh continua- casi gritaba la rubia mientras se sujetaba con fuerza de la cabezera de la cama, la confusion de nombres no le molestaba a Antonio, de hecho no era la primera vez que una clienta lo llamaba por el nombre de un amor imposible o uno no correspondido, asi era su trabajo, por el contarario esto le era muy util pues le servia como señal para comenzar con la ultima parte de su faena.

     Con suavidad, el falo erecto de Antonio comenzo a hundirse en la receptiva vagina de la enloquecida bella, esta era la parte de su trabajo de la que mas orgulloso se sentia, su tecnica era simple pero precisa, primero penetraba hasta el fondo y luego movia las caderas ritmicamente por el tiempo que fuese necesario pues a base de practica el experimentado gigolo habia adquirido una resistencia a prueba de todo... O casi todo
***ojos rosas
     No bien el pene de Antonio tenia apenas la punta en el interior del cuerpo de Britt cuando se escucho un aplauso que encendio las luces de la habitacion, quien las encendio no fue otra mas que Brittany que con una expresion socarrona, casi malevola, le dijo al desconcertado hombre

-lo siento "muñeco", la chica es mia-

     Sin darle tiempo a mas la ojirosada se abrazo a el absorviendo el pene casi en su totalidad dentro de su vagina, con lascivia mordisquio el oido izquierdo de Antonio y con voz seductora le susurro en español

-gozalo papi-

     Las caderas de Brittany se comenzaron a mover vertiginosamente, haciendo circulos provocando espasmos de placer en aquel hombre, que no estaba acostumbrado a recibir placer de esa laya; las poderosas caderas de Britt continuaban moviendose, fue cuestion de un minuto para que la respiracion del chico se entrecortara y comenzara a hacer gestos que indicaban que estaba por terminar, al verlos la chica comenzo a contraer los musculos de su vagina al rededor del pene atrapado en su interior, al sentirlo Antonio rompio su pequeño voto de silencio

-no! espera! que haces? Aaaaaaoooohhh!-

     Totalmente en contra de su voluntad el prostituto eyaculo copiosamente, llenando el condon por completo, despues ya relajado se solto de la chica y cayo tumbado boca arriba en la cama mientras escuchaba reir estentoreamente a la mujer junto a el

-oye que te causa tanta gracia?- pregunto el entre extrañado y molesto
-jajaja, te dije que ella era mia jajaja-
-de quien hablas?-
-jajajajajaja-
-calmate, me estas asustando-
-jajajajajajajaja- la carcajada se habia tornado algo espeluznante
-CALMATE!- asustado el gigolo tomo de los hombros a la mujer y la sacudio un poco, de golpe ella paro de reir y cambio su semblante por el de alguien asustado, igual a alguien que hubiese vuelto en si despues de un desmayo
-lo... Lo siento- dijo ella desconcertada
-me ordeñaste-
-que?-
-me ordeñaste, me obligaste a eyacular antes de tiempo-
-oh si, ya recuerdo, podemos volver a intentar?-
-lo siento, pero no, es una vez por clienta, tengo otros compromisos
-pero es que...- trato de convencerlo la joven aun algo aturdida
-no lo siento, la verdad es que lo que acabas de hacer fue muy desagradable- Antonio se levanto y se dirigio a la regadera
-pero tuviste un orgasmo no?- Brittany lo seguia como un cachorro suplicante
-no, no fue un orgasmo, eyacule que es diferente y no lo hice por mi gusto- la agradable voz que antes emanaba del hombre se se torno seca y algo cortante aunque sin dejar de ser cortes
-pero estabamos tan cerca- la rubia estaba tan preocupada por convencer al gigolo de que lo intentaran de nuevo que paso por alto el hecho de que seguia desnuda para cuando Antonio salio de la ducha y comenzo a vestirse
-demasiado, pero tu lo evitaste, no se porque lo hiciste y no pienso averiguarlo, por favor pagame, me tengo que ir- con rapidez el profesional recogio sus cosas del minibar, desconecto su mp3 y se dirigio a la puerta dispuesto a irse
-te pago el doble!- lo cerca que estuvo de romper el hechizo hacia que la rubia actuara desesperada
-suficiente- dijo suspirando el gigolo -por favor manten tu dignidad y pagame, lo cierto es que lo que hiciste fue una burla para mi, soy un profesional y aunque lo que hago no es del todo bien visto por la gente me plazco de tener una reputacion asi que te agradecere que no le comentaras esto a nadie-
-bien, te lo prometo- con desgano Brittany busco su bolso y de el saco un sobre que posteriormente le entrego al hombre que esperaba en la puerta
-gracias hermosa, y hazme un favor-
-el que quieras-
-no me vuelvas a llamar- Antonio guiño el ojo sonriente y se fue cerrando la puerta tras de el

*** carlos ponce guñando el ojo 

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